El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, ha instado a la comunidad a celebrar la Navidad con un renovado sentido de esperanza, a pesar de los obstáculos que se presentan en el camino. "El periodo de Adviento, ese tiempo de preparación que antecede la Navidad, está marcado por la esperanza", remarcó el arzobispo en un mensaje reciente.
Benavent enfatizó la importancia de los textos litúrgicos de estas semanas, que no solo nos recuerdan la urgencia de la salvación que todas las personas anhelan, sino que también nos invitan a confiar en la lealtad de un Dios que nunca abandona a su pueblo, según información proporcionada por el Arzobispado.
La llegada del Hijo de Dios al mundo no es solo el cumplimiento de las promesas divinas, sino también la manifestación de los deseos más profundos de la humanidad, afirmó el arzobispo. Este año, la celebración navideña tiene un carácter especial, ya que culmina el Jubileo de la Esperanza y se apoya en el futuro Jubileo Eucarístico del Santo Cáliz, cuyo lema es "Cáliz de esperanza".
Sin embargo, Benavent también destacó las dificultades que enfrentamos al intentar mantener la esperanza en un mundo donde abundan las sombras. "Al observar la realidad, a menudo nos encontramos con signos de desolación, ya que a veces en lugar de cultivar esperanzas, nos dedicamos a aplastar las de otros", lamentó, señalando el sufrimiento que ha dejado el conflicto y la violencia a lo largo del año que concluye.
El arzobispo subrayó que la guerra, la pobreza, las injusticias y las violaciones de la dignidad humana son constantes alarmantes. "El sufrimiento y los signos de muerte continúan entre nosotros", afirmó, cuestionando cómo puede la celebración de la Navidad parecer una fantasía para aquellos que enfrentan la dura realidad.
A pesar de esto, Benavent reafirmó su fe, recordando que para los cristianos, el anuncio del nacimiento de un Salvador en Belén es una luz en la oscuridad. "Creemos que en este Niño se ha sembrado la semilla de un nuevo reino", aseguró, invitando a todos a mirar con esperanza hacia lo que está por venir, especialmente hacia la resurrección de Cristo.
"La humanidad aspira a una plenitud que aún no ha alcanzado, pero lo esencial es que estamos salvados en la esperanza y esta esperanza jamás nos decepciona", afirmó el arzobispo, insistiendo en que esta es la esencia del mensaje navideño.
En sus palabras finales, Benavent exhortó a la comunidad a convertirse en sembradores de esperanza. "Que la Navidad sea un recordatorio de nuestra misión de luchar por una humanidad renovada, anunciada por los profetas y que comenzó en Belén hace más de dos mil años. Debemos seguir caminando juntos, testimoniando que Cristo es la base de nuestra esperanza", concluyó.
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