Bordera comparte su experiencia aterradora en la flotilla de Israel: "Temíamos por nuestras vidas mientras nos apuntaban con rifles".
El diputado de Compromís, Juan Bordera, ha hecho un llamado urgente para establecer una colaboración "tan internacional como sea posible" en relación a la situación en Gaza, alertando sobre las atrocidades que se están cometiendo y describiéndolas como un "genocidio indescriptible".
En una emotiva declaración en València, Bordera compartió su experiencia tras regresar de una misión con la Global Sumud Flotilla, señalando las graves violaciones de derechos humanos que sufrió en Israel. Relató que los días que pasó encarcelado se convirtieron en una "pesadilla", repleta de violencia tanto física como psicológica, a tal punto que temió por su vida al ver rifles apuntándole.
Explicando sus emociones después de llegar a casa, expresó una mezcla de felicidad y preocupación, no solo por su bienestar, sino también por los que siguen atrapados en esa realidad. Compartió detalles escalofriantes sobre su trato, que incluía acoso, alimentación en mal estado y condiciones inhumanas, afirmando que "no dejaban dormir" a los detenidos y que las condiciones eran "atroces", incluso para un compañero de 80 años que necesitaba insulina urgentemente.
Bordera enfatizó la gravedad de las torturas a las que fueron sometidos, marcando la "degradación del trato" que recibieron. Aseguró que no fue hasta que las grabaciones cesaron que se desató el verdadero horror, con la policía israelí utilizando tácticas brutales y deshumanizando a quienes se encontraban bajo su custodia.
Su inquietud no se limita a su propia experiencia. Se cuestionó cómo podrían tratar a aquellos que no son conocidos ni tienen respaldo en la comunidad internacional: "Si esto nos ocurrió a nosotros, ¿qué será de aquellos en Palestina que carecen de voz?", planteó Bordera con indignación.
En cuanto a la ayuda consular recibida, calificó la atención como "insuficiente", demandando una respuesta más decisiva por parte de la comunidad internacional, no solo de España, para facilitar el regreso de los atrapados. Aunque reconoció las dificultades, opinó que la mayor responsabilidad recae en el gobierno israelí, sugiriendo que una fracción de la culpa también debería atribuirse a la gestión española.
Sobre el estado actual de los miembros de la flotilla que aún permanecen en Israel, Bordera alertó que algunos están en huelga de hambre y enfrentan condiciones precarias, con alimentos escasos y agua en condiciones dudosas. Subrayó que la salud de estas personas es una fuente de profunda preocupación.
Criticó la disparidad en las repatriaciones según la postura de cada gobierno ante Israel, señalando que aquellos con relaciones privilegiadas fueron los primeros en ser rescatados, mientras que la situación para los españoles fue compleja y lenta.
Al ser interrogado sobre si volvería a unirse a la flotilla, su respuesta fue contundente: "Sí, sin dudarlo". Considera que esta acción es solo un primer paso hacia un objetivo mayor y afirma que si se necesita, la misión debe repetirse.
Bordera advirtió que la impunidad de Israel tiene repercusiones globales. Reiteró que permitir que se socaven las leyes internacionales pone en riesgo la seguridad de todos los países. Según su perspectiva, el enfoque de la comunidad internacional es fundamental, señalando que "la presión de la sociedad civil es lo que ha obligado a los gobiernos a actuar".
Asimismo, hizo un llamado a una colaboración internacional para enfrentarse a Israel, afirmando que la situación en Gaza se asemeja a un genocidio sin precedentes. Citó datos alarmantes sobre las víctimas y el posible número de muertes reales que superan ampliamente las cifras oficiales.
Bordera subrayó que, a medida que se revele la magnitud de esta crisis humanitaria, aquellos que han defendido al gobierno israelí tendrán que confrontar sus complicidades y posiciones. Su condena también incluyó la crítica hacia aquellos que han minimizado la flotilla, instándoles a definir claramente su postura en una situación delicada que ha sido reconocida a nivel internacional como un crimen contra la humanidad.
Finalmente, abogó por la apertura de un corredor humanitario en Gaza, enfatizando que esta responsabilidad no debería recaer en la sociedad civil, sino en las manos de los gobiernos, quienes deben actuar decisivamente en esta crisis.
Desde Compromís, el síndic Joan Baldoví destacó que Bordera se ha ubicado "en el lado correcto de la historia", defendiendo valores humanos fundamentales en contraste con las posturas de ciertos sectores políticos que han bloqueado iniciativas de apoyo a la flotilla.
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