Cinco años después del derrumbe de Peñíscola, justicia sigue sin llegar
Un desastre que costó dos vidas aún sigue sin justicia. Cinco años después del derrumbe en Peñíscola, las víctimas y sus familias siguen esperando respuestas y responsabilidades.
El edificio se cayó en 2021 por malas construcciones y negligencias. La investigación judicial todavía no termina y los afectados denuncian que las diligencias avanzan muy lentamente, dejando en el aire la verdad y la reparación. La estructura, que debía aguantar, se derrumbó por errores en la construcción y materiales de baja calidad, según informes oficiales.
La falta de acción y la lentitud en la justicia agravan la angustia de los vecinos, que han visto cómo el edificio ha sido vandalizado y saqueado en estos años. La situación afecta directamente a quienes vivían allí, ahora sin hogar y sin ayuda, enfrentándose a la desidia del Ayuntamiento y las aseguradoras, que no han respondido a sus reclamaciones.
Para los ciudadanos, esto significa que la impunidad y la dejadez continúan. La espera por justicia y reparación afecta a toda la comunidad: miedo, inseguridad y una sensación de abandono que no debería repetirse en nuestro día a día. La falta de respuestas también pone en duda la protección y el control que deben garantizar las instituciones.
¿Qué puede pasar ahora? Los afectados deben seguir presionando, denunciando y exigiendo acciones concretas. La justicia necesita acelerar sus pasos y las autoridades deben ofrecer soluciones reales, no solo palabras. La comunidad merece saber qué pasó y que se asuman responsabilidades. Solo así podrán cerrar heridas abiertas por un desastre que no debió ocurrir.