ALICANTE, 4 Dic. — La Policía Nacional ha desmantelado una red de estafadores en el municipio alicantino de Elche, donde cuatro individuos—dos hombres y dos mujeres, cuyas edades oscilan entre los 39 y 46 años—han sido arrestados por defraudar a un total de 358 personas. Estos sujetos ofrecían bonos para tratamientos estéticos en una clínica que, según las denuncias, jamás cumplió con los servicios prometidos, generando un daño económico que supera los 45.000 euros.
El escándalo comenzó a destaparse cuando tres clientas denunciaron la situación. Habían adquirido bonos que prometían diez sesiones de tratamientos de belleza, sin embargo, al intentar acudir a sus citas, se encontraron con que la clínica estaba cerrada y no había recibido ninguna notificación al respecto. Algunas de las afectadas lograron recibir un par de sesiones, pero una de ellas ni siquiera pudo comenzar, encontrándose la puerta cerrada al llegar.
Con el avance de la investigación que lideró la Policía Judicial de Elche, se descubrió que el número de perjudicados ascendía rápidamente hasta alcanzar las 358 personas. Los testimonios revelaron que la clínica realizaba promociones agresivas durante todo el año, ofreciendo significativos descuentos, que en épocas como la Navidad y Semana Santa alcanzaban hasta el 50%, y todo ello sin especificar fechas de caducidad.
El modus operandi de la clínica estaba vinculado a problemas financieros que enfrentaba su antiguo director. Este, ante las dificultades para pagar a los empleados, decidió vender el negocio a una socia, quien se convirtió en la nueva gerencia junto a su pareja. Sin embargo, lo que no sabían era que la deuda acumulada relacionada con los bonos de descuento era mucho más elevada de lo que se les había informado en el momento de la compra.
Una vez al mando, la nueva gestión se encontró en una situación complicada y habría impartido instrucciones a sus empleados para no honrar los bonos emitidos por la administración anterior. Les indicaron que debían ofrecer excusas como fallos en la maquinaria o ausencias por enfermedad, en lugar de proporcionar los tratamientos adquiridos.
Pese a ello, la nueva dirección lanzó su propia campaña de bonos, esta vez con fecha de caducidad, ofreciendo descuentos entre el 20% y 40%. Estos bonos se cobraban en efectivo, y muchos clientes no recibían ningún tipo de comprobante. A quienes solicitaban una factura, la gerente los registraba temporalmente en un sistema informático solo para luego borrarlos.
Lo más alarmante es que estos nuevos bonos seguían siendo ofrecidos hasta el mismo día en que se cerró la clínica, lo que lleva a suponer que existió una intención deliberada de generar ingresos a corto plazo sin la intención de ofrecer los servicios correspondientes. La Policía describe este comportamiento como la estrategia de "acumular capital de usuarios a quienes no tenían la intención de atender".
Un mes después del cierre, el antiguo propietario volvió a recomprar la clínica, ahora con un pasivo significativo que incluía tanto los bonos anteriores como los nuevos vendidos bajo circunstancias similares de engaño. A pesar de la magnitud del fraude, solo 31 de los 358 afectados presentaron una denuncia formal para la finalización de la investigación, lo que llevó al arresto de los cuatro implicados, quienes enfrentan cargos por estafa y han sido puestos a disposición judicial en Elche.
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