El 53% de las personas atendidas por Casa Caridad son mujeres y niños, la crisis de vivienda aprieta más que nunca
¿Sabías que más de la mitad de las personas que acuden a Casa Caridad en Valencia son mujeres y niños? La crisis de la vivienda no discrimina, y afecta a quienes tienen trabajo y apenas pueden pagar un techo.
La presidenta de Casa Caridad señala que cada vez más personas con empleo o ingresos bajos no encuentran un lugar barato donde vivir. La escalada de precios en alquileres y suministros hace que conseguir una vivienda sea casi una misión imposible, incluso para quienes quieren salir adelante y tener estabilidad.
Esto tiene graves consecuencias: muchas familias y personas se ven atrapadas en un ciclo de vulnerabilidad, sin poder acceder a una vivienda digna y estable, a pesar de mejorar su trabajo o recibir ayuda social. La falta de vivienda asequible frena la autonomía y el progreso real de quienes más lo necesitan.
Para los ciudadanos, esto significa que todos estamos en riesgo. La dificultad para acceder a un hogar incrementa la desigualdad y puede generar más pobreza, problemas sociales y una comunidad más fragmentada. La crisis no solo afecta a los que están en la calle, sino también a quienes están en la cuerda floja en sus propias casas.
¿Qué podemos hacer ahora? Es fundamental que las administraciones y la sociedad pongan en marcha políticas para bajar los precios de alquiler y facilitar el acceso a viviendas sociales. Los afectados deben buscar ayuda y organizarse para exigir soluciones, porque la crisis de vivienda no se resolverá sola y nos afecta a todos.