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C. Valenciana 25 de Marzo de 2026 · 13:36h 3 min de lectura

El Cristo Yacente de Paiporta, restaurado tras la tormenta, emerge como emblema de resiliencia comunitaria.

VALÈNCIA, 25 de marzo.

El Cristo Yacente de la Iglesia de San Jorge Mártir en Paiporta, un símbolo cultural de la comunidad, retorna a su hogar tras sufrir graves daños durante la tormenta de octubre de 2024. Este regreso, resultado de un proceso de restauración detallado y cuidadoso, está siendo impulsado por el Institut Valencià de Conservació, Restauración i Investigació (IVCR+i), que subraya la importancia de esta recuperación para la sanación emocional de los vecinos.

La consellera de Educación, Cultura y Universidades, Carmen Ortí, visitó el templo el miércoles para comunicar que, aunque el instituto ya había restaurado otras tres obras de Picanya previamente, esta es la primera que regresa del municipio paiportino en su totalidad. Ortí enfatizó el valor simbólico y patrimonial de esta restauración, considerándola una pieza clave en el conjunto de esfuerzos postdana.

Esta labor de recuperación se inscribe dentro de la segunda fase de un proyecto más amplio llevado a cabo por el IVCR+i para restaurar el patrimonio escultórico afectado por el desastre natural de 2024. La obra, que coincide su retorno con la Semana Santa, tiene un profundo significado para la identidad cultural de Paiporta y representa un avance significativo en el proceso de reintegración de las imágenes dañadas.

La responsable del Departamento de Pintura y Escultura del IVCR+i, Fanny Sarrió Martín, ofreció detalles sobre el estado del Cristo Yacente a su llegada al instituto el 25 de julio de 2025. La escultura presentaba una notable acumulación de lodo y suciedad, aunque su estructura de madera se mantenía en condiciones relativamente buenas, con solo una pequeña pérdida en un dedo de la mano derecha y algunas áreas de descohesión en la pintura.

La restauración inició con una documentación exhaustiva y estudios fisicoquímicos para entender los materiales de la pieza. Se realizaron escaneos en 3D antes y después de la intervención, y el proceso de limpieza fue metódico, dividiéndose en dos fases: una limpieza mecánica para remover la suciedad más evidente y una limpieza fisicoquímica que evitó daños en la policromía original.

Además, se trabajó en consolidar las áreas dañadas de la pintura y se llevó a cabo la reintegración volumétrica del daño en el dedo. Posteriormente, se realizaron estucados y reintegraciones cromáticas por etapas, utilizando técnicas con colores al agua y retoques con barniz, finalizando con un barnizado puntual utilizando una resina sintética de bajo peso molecular.

Vicent Ciscar, alcalde de Paiporta, enfatizó la necesidad de distinguir entre reconstrucción y recuperación, señalando que ambos conceptos son cruciales. "Estamos recuperando no solo obras de arte, sino también un sentido de comunidad y conexión emocional", afirmó.

El párroco Jordi Cerdá también se hizo eco de esta necesidad de recuperación emocional, subrayando el impacto que la catástrofe tuvo en las vivencias personales de los residentes. "El agua llegó a inundar hasta dos metros y medio, causando daños difíciles de reparar. La labor meticulosa de los técnicos es fundamental para restablecer la normalidad en nuestras vidas", concluyó Cerdá, resaltando la importancia de recordar pero también de avanzar hacia un futuro más esperanzador.

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