El CVC solicita autorizaciones especiales para aplicar fungicidas en el cultivo de arroz frente al hongo piricularia.
VALÈNCIA, 29 de marzo.
El Consell Valencià de Cultura (CVC) ha tomado una decisión crucial al solicitar autorizaciones excepcionales para los agricultores de arroz en la Comunitat Valenciana. Esta medida busca permitir el uso de fungicidas no regulados por la legislación actual, con el fin de enfrentar el grave problema del hongo piricularia, que está afectando notablemente la producción arrocera en la región.
Consciente de la urgencia que representa este hongo, el CVC ha instado a la Conselleria de Agricultura a colaborar estrechamente con las organizaciones agrarias valencianas. Su objetivo es continuar negociando con el Ministerio de Agricultura para obtener las autorizaciones necesarias que permitan la aplicación de estos fungicidas en el corto plazo.
Además, el CVC ha enfatizado la necesidad de destinar recursos suficientes tanto humanos como materiales al Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA). Esto es fundamental para investigar y desarrollar variedades de arroz que sean resistentes al hongo, formando así la base del enfoque integral sugerido por esta entidad.
El Consejo también ha destacado que este refuerzo de recursos debe extenderse al Servicio de Salud Vegetal, que trabaja en colaboración con el IVIA y las organizaciones agrarias. También se ha propuesto que los agricultores sigan las recomendaciones del IVIA en relación a la siembra y fertilización de los cultivos, con miras a mitigar los efectos del hongo.
Las decisiones fueron adoptadas durante la sesión plenaria de marzo, en la que se aprobó un informe elaborado por la Comisión de Ciencias sobre el impacto del hongo en el cultivo de arroz. Este informe, presentado por el vocal Xavi Aliaga, señala que la situación del piricularia ha alcanzado dimensiones globales, siendo especialmente devastadora en la Comunitat Valenciana, donde las variedades autóctonas son más susceptibles a esta enfermedad.
El estudio profundiza en las herramientas disponibles para los agricultores, las dificultades que enfrentan y sus demandas, así como las investigaciones en curso para desarrollar variedades más resistentes que minimicen la afectación a la productividad del cultivo.
El CVC ha subrayado la importancia que tiene la actividad arrocera en las zonas húmedas y protegidas de Valencia, enfatizando su papel en la regulación de flujos hídricos y en la conservación de la biodiversidad. Esta relación simbiótica entre la agricultura y los ecosistemas naturales es esencial para la sostenibilidad de ambos.
En su análisis, el CVC ha manifestado que las regulaciones de la Unión Europea sobre ciertos productos químicos han dejado a los agricultores en una posición desfavorable ante la plaga, lo que limita su capacidad para proteger sus cultivos de manera efectiva frente a otras regiones que no enfrentan regulaciones tan estrictas.
Las consecuencias de esta situación son preocupantes, ya que pueden llevar a una reducción de la productividad y a la posible extinción de variedades tradicionales de arroz que son parte del patrimonio cultural y gastronómico valenciano. A la larga, esto podría poner en peligro la continuidad de una actividad agrícola que ha modelado el paisaje tradicional de las áreas arroceras.
Para elaborar el informe, el CVC recibió a agricultores, representantes de organizaciones agrarias e investigadores, y realizó una visita a una de las cooperativas arroceras más significativas, con el objetivo de observar de primera mano los efectos de la enfermedad y los puntos de vista de los afectados, tal y como se detalla en el documento.
El Consejo también ha subrayado la gravedad de la situación provocada por el hongo piricularia, que es considerado el mayor reto fitosanitario del mundo por su impacto en diversos cultivos, alterando así la agricultura en Valencia no solo desde un punto de vista económico.
El arroz ocupa un lugar central en la cultura y la sociedad valencianas, contribuyendo a la creación de paisajes únicos como los arrozales de l'Albufera de Valencia, y está intrínsecamente relacionado con la gastronomía local.
Con este contexto, el acuerdo plenario del CVC solicita también que se evalúe la posibilidad de establecer convenios entre el sector público y privado con empresas productoras de fungicidas. El objetivo es fomentar la investigación y el desarrollo de nuevos productos que cumplan con las normativas europeas.
Asimismo, han exigido que las instituciones valencianas presenten ante las autoridades europeas una propuesta que garantice un etiquetado claro sobre la procedencia de los productos, asegurando así que los consumidores tengan acceso a información transparente sobre lo que están comprando.
Por último, el CVC ha instado a llevar a cabo campañas institucionales que resalten la Denominación de Origen (DO) Arròs de València, complementadas con iniciativas educativas que promuevan la relevancia cultural, económica y social de este cultivo.
El Consejo también ha llamado a los poderes ejecutivo y legislativo valencianos a plantear ante la Unión Europea la necesidad de que los acuerdos comerciales contemplen exigencias fitosanitarias similares para los productos importados y los cultivados localmente.
En resumen, el informe del CVC subraya la relevancia del cultivo del arroz en la historia, el paisaje y la gastronomía valencianas, evidenciando su papel fundamental en la identidad cultural de la región.