VALÈNCIA, 31 de octubre. Un innovador enfoque para abordar los desafíos hídricos de Europa ha surgido en la forma del proyecto europeo 'SpongeWorks'. Su objetivo es claro: potenciar la capacidad del suelo para absorber agua, de tal manera que se fomente la recarga de acuíferos y se minimice la escorrentía superficial en momentos de lluvias torrenciales.
Durante un periodo de tres años, este esfuerzo implicará la colaboración de universidades, centros de investigación y autoridades de gestión hídrica de varios países europeos. La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) se ha sumado a esta ambiciosa iniciativa, que ya ha comenzado a identificar áreas piloto donde se implementarán soluciones basadas en la naturaleza para mejorar la infiltración de agua en el suelo.
Hasta ahora, se han seleccionado tres localidades clave para llevar a cabo estas iniciativas: Chiva, Godelleta y Macastre. Todas ellas fueron duramente golpeadas por el temporal de lluvias que asoló la región en octubre del año pasado, lo que ha hecho que sea esencial actuar en estas zonas.
En la localidad de Chiva, se prevén trabajos de revegetación fluvial en áreas adyacentes a los barrancos del Poyo, centrando esfuerzos en la Cueva Morica. “Restaurar la vegetación nativa en estas áreas mejorará la estructura del suelo y aumentará su capacidad de absorción, al tiempo que reducirá la erosión durante las lluvias intensas”, subraya Emilio Real, técnico de la CHJ y coordinador del proyecto.
Un aspecto crucial de esta iniciativa es el monitoreo constante del estado del suelo. “Queremos validar la efectividad de nuestras intervenciones, observando tanto la biodiversidad de las plantas como la fauna y microfauna del sistema”, añade Real, destacando la importancia de cada componente en el ecosistema.
El trabajo en Macastre se asemeja al de Chiva, aunque aún se están definiendo los detalles sobre si se intervendrá en terrenos urbanos, rústicos o ambos. En Godelleta, además de la revegetación, se explorará la implementación de técnicas agrícolas innovadoras. “Implementaremos coberturas vegetales para asegurar que las tierras usualmente expuestas se mantengan protegidas, reduciendo así la erosión y favoreciendo la humedad del suelo en épocas secas”, explica el coordinador.
La Confederación sigue en la búsqueda activa de nuevos espacios donde aplicar estas soluciones que ya se están probando en otros puntos de Europa, como en los ríos Vercht, Lèze y Pinios. “Es fundamental aprender de los resultados en estas regiones y aplicar esos aprendizajes en la cuenca del Júcar, donde nuestro objetivo es enormemente ambicioso”, concluye Real.
La relevancia del proyecto ‘SpongeWorks’ se ha acentuado tras las lluvias excepcionales del pasado octubre, que causaron estragos a lo largo de los ríos Magro y Turia, especialmente en el barranco del Poyo. La intensa lluvia del 29 de octubre dejó una estela de sedimentos arrastrados, lo que hizo evidente la vulnerabilidad del suelo ante tales eventos climáticos.
Según las proyecciones del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex), el barranco del Poyo transportó entre 20 y 25 hectómetros cúbicos de sedimentos en este episodio, revelando la limitada capacidad del suelo para absorber agua, lo que generó un aumento alarmante de la escorrentía. En un análisis más detallado, se constató que solo un 25% de las precipitaciones se infiltraron efectivamente en la cuenca del Poyo, mientras que el resto se convertía en escorrentía problemática.
En conclusión, el proyecto 'SpongeWorks' tiene como misión restaurar la simbiosis natural entre el suelo, el agua y la vegetación, transformando así el paisaje en un aliado en la lucha contra los efectos extremos del clima y reafirmando el equilibrio necesario para un manejo sostenible del agua.
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