Interior admite el abuso de un agente en la muerte de un joven en Elche tras utilizar una técnica de restricción violenta.
Un trágico incidente ocurrido en agosto de 2017 ha revitalizado el debate sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades en España. Según las últimas informaciones, un joven de Elche, que estaba bajo custodia tras ser engrilletado de pies y manos, falleció mientras era sometido por varios agentes de la Policía Nacional.
El Ministerio del Interior ha reconocido la "extralimitación" en las acciones de uno de los agentes involucrados, así como de sus tres compañeros. Durante el forcejeo, el joven, que se encontraba boca abajo, sufrió la presión en su cuello, lo que llevó a su trágica muerte. En un informe, la institución confirma que existe un vínculo directo entre el comportamiento policial y el fatal desenlace.
Tras un meticuloso análisis del caso, que anteriormente había sido archivado debido a un accidente que incapacita a uno de los agentes implicados, el Ministerio concluyó que la actuación policial no se adecuó a las normas y protocolos establecidos. De esta manera, se estima que utilizaron la fuerza de manera desmedida, provocando un daño irreversible.
La resolución del caso revela que, aunque se presentaron diversas circunstancias, los familiares de la víctima, representados por el abogado Ignacio Grau, han podido recibir una compensación económica por los daños causados. La madre del joven también fue indemnizada en una resolución separada, lo que subraya la gravedad del asunto y el reconocimiento del dolor experimentado por la familia.
Los eventos que llevaron a esta tragedia comenzaron cuando los padres del joven, preocupado por su estado mental, solicitaron asistencia de emergencias. La situación escaló, culminando con la intervención de un equipo policial después de que el joven se atrincherara en el sótano de su hogar. Desarmado tras un violento enfrentamiento, fue sometido por los agentes, quienes, a pesar de haberle esposado, continuaron aplicando presión sobre su cuerpo.
Las pruebas forenses realizaron una investigación exhaustiva y confirmaron que no había sustancias ilegales en su sistema. En cambio, se determinó que la causa de su muerte se debió a un aumento de presión sobre los senos carotideos, provocando una inhibición del sistema circulatorio, lo que fue clasificado como un fallecimiento de origen violento.
A pesar de que en primera instancia el caso fue declarado como archivado, el Ministerio del Interior ha decidido reconocer el daño patrimonial causado a la familia de la víctima, basándose en los resultados de la autopsia que apuntó como causa de muerte a la presión ejercida en el cuello del joven.
La versión presentada por uno de los agentes, que insinuaba que la víctima se había ahorcado a sí misma, fue considerada infundada. La evidencia indica que el joven estaba bajo el control de varios policías y que al menos uno de ellos ejerció presión sobre su cuello durante la detención.
Aunque no se ha podido confirmar si se utilizó una técnica específica conocida como 'mata león', el informe del Ministerio resalta la culpabilidad del accionar desmedido por parte de las fuerzas de seguridad, estableciendo así un claro vínculo entre su conducta y la muerte del joven.
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