La AVL ahora en manos de una experta en lengua y derechos, ¿qué significa para ti?
¿Sabías que la Academia Valenciana de la Llengua podría cambiar de cara en julio? La filóloga Maria Àngels Francés Díez está a punto de ser elegida presidenta, y eso puede afectar directamente cómo usamos y defendemos nuestro valenciano.
Este cambio en la institución no es solo un trámite burocrático. La AVL tiene la tarea de cuidar y promocionar nuestra lengua, y quién la dirija puede marcar la diferencia en la forma en que la vemos en la escuela, en los medios y en la calle. Que una experta como Francés esté al frente significa que, probablemente, se priorice una gestión cercana a la cultura y los derechos lingüísticos, algo que nos toca a todos los que usamos el valenciano en nuestro día a día.
Para nosotros, esto puede traducirse en más apoyo en la educación, en que el valenciano tenga mayor presencia en la administración o en la cultura popular. Pero también, en que se mantenga la lucha por defender nuestro idioma frente a intereses que buscan reducir su uso o relegarlo. La elección será en menos de dos semanas, y de ella depende mucho cómo viviremos la lengua en los próximos años.
¿Qué debemos hacer? Estar atentos a estos cambios, exigir que la AVL sea transparente y que siga trabajando en favor del valenciano y de todos sus hablantes. La decisión no solo afecta a académicos o políticos, sino a cada uno de nosotros que usamos el idioma en casa, en el trabajo o en nuestras redes sociales.
Este movimiento en la AVL puede marcar un antes y un después para la cultura valenciana. Lo que pase ahora puede influir en cómo valoramos nuestra lengua y quién la defiende. Los vecinos, las asociaciones y las instituciones tenemos que estar vigilantes y participar en el debate. La clave está en que la voz del pueblo también cuente en la protección y promoción de nuestro idioma.
Lo que pase en estas semanas determinará si la AVL continúa siendo un referente para el valenciano o si se abre una nueva etapa. Es momento de informarse, participar y exigir que la gestión del valenciano esté a la altura de lo que todos queremos. La decisión que tomemos ahora puede definir el futuro de nuestra lengua y nuestra cultura en los próximos años.