La Generalitat manipula las negociaciones educativas y la ciudadanía se queda en la cuerda floja
¿Te imaginas que tus conversaciones importantes se graben y usen para hacer marketing político? Esto es lo que ha ocurrido con la mesa de negociación en Valencia, que en lugar de buscar soluciones, se convirtió en un escenario de propaganda.
La Conselleria de Educación retransmitió en directo las conversaciones con los sindicatos, pero según estos, todo fue una trampa para manipular la opinión pública y poner en jaque la negociación real. Los sindicatos, como CCOO, denunciaron que no querían participar en esa farsa, pero la administración siguió adelante, grabando y difundiéndolo como si fuera un espectáculo.
¿Qué consecuencias tiene esto? Que la confianza en el proceso se ha roto, y los docentes y padres ven que las promesas y acuerdos reales quedan en segundo plano frente a la imagen y la propaganda. La sensación es que el gobierno prefiere controlar el relato antes que resolver los problemas de la educación pública.
Para los ciudadanos, esto significa que las decisiones que afectan a sus hijos, sus trabajos y su comunidad no se toman con transparencia. La lucha por una educación digna y sin recortes se ve empañada por un juego de poder y marketing, dejando a la comunidad educativa sin respuestas claras.
¿Qué podemos hacer ahora? Es fundamental exigir que las negociaciones sean reales, con diálogo abierto y sin manipulación. Los afectados, docentes y familias, deben mantener la presión y pedir que las decisiones se tomen en base a propuestas y no en campañas de imagen. La educación pública no puede seguir siendo rehén de intereses políticos.