La emblemática uva de Nochevieja, originaria del Valle del Vinalopó en Alicante, se enfrenta a una temporada marcada por desafíos significativos. La combinación de condiciones climáticas adversas, una caída en la demanda y el aumento notable de los costes de producción han generado inquietud entre los agricultores, quienes ven amenazada su rentabilidad.
Beatriz Rocamora, directora de la Denominación de Origen Protegida Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó, comentó a Europa Press Televisión que este año ha habido una reducción importante en la demanda de estas uvas, lo que ha impactado notablemente en la industria. A pesar de esto, la producción total ha crecido en comparación con el año anterior, alcanzando los 31,5 millones de kilos, donde la variedad aledo, la más popular en estas festividades, constituye la mayoría.
No obstante, Rocamora advirtió que el incremento en la producción ha conllevado mayores requerimientos de mano de obra en los almacenes. Este aumento en la carga de trabajo ha disparado los costes, ya que implica más horas de limpieza y la necesidad de contratar más personal, lo que afecta directamente a la economía tanto de los productores como de los distribuidores.
La baja en la demanda se relaciona con un aumento generalizado en los precios de las frutas, lo que ha llevado a los consumidores a priorizar la compra de alimentos esenciales. Rocamora señaló que la actual inflación, presente desde marzo de 2022, está alterando las decisiones de compra de los consumidores, quienes se muestran menos dispuestos a adquirir productos que no consideran imprescindibles.
Aunque la variedad aledo sigue siendo la más vendida durante Nochevieja, la llegada de uvas de otros mercados ha ampliado la oferta, haciendo que la uva del Vinalopó ya no sea la única opción en los puntos de venta. Rocamora enfatizó la importancia de que los consumidores reconozcan y elijan la uva de la DO, resaltando su calidad superior y su tradición asociada a la celebración de fin de año.
Por otro lado, algunos productores de uva embolsada han manifestado que el cambio climático también ha tenido un efecto adverso sobre la campaña actual, ya que estas uvas requieren un cuidado especial, siendo vulnerables a las olas de calor que pueden deteriorar la calidad del fruto. Además, las restricciones en el uso de productos fitosanitarios en Europa dificultan el manejo de plagas, lo que puede conllevar a pérdidas significativas en las cosechas, según Claudiana Vieira Soarez, ingeniera agrícola de Betisan SL, productora de la marca Uvas Rosendo.
Los agricultores del Valle del Vinalopó subrayan que la tradición de consumir doce uvas para despedir el año tiene sus raíces en esta región. Aseguran que el sabor distintivo de estas uvas proviene del proceso de cultivo en bolsos, que otorga al fruto un aroma particular y una piel más fina y sabrosa, destacando que son consideradas "las uvas de la suerte". Vieira argumentó que la longevidad de esta tradición no es coincidencia, y que el vínculo con la cultura local es innegable.
Desde la Denominación de Origen, se hace un llamado a los consumidores para que opten por la uva que cuenta con esta distinción, ya que está directamente relacionada con la tradición de las doce uvas. "Si la tradición de consumir doce uvas persiste, es porque existe una uva capaz de hacerlo posible: la uva de mesa de Vinalopó con denominación de origen", concluyeron.
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