Mazón y Catalá predijeron decenas de muertos en pleno caos de la dana
Las conversaciones entre la alcaldesa de València y el exjefe de la Generalitat muestran que sabían, desde la noche del 29 de octubre, que la tragedia sería enorme.
Los mensajes revelan que, en plena emergencia, ya se barajaba la posibilidad de muchas víctimas, incluso horas antes de que la cifra oficial alcanzara 230 fallecidos en toda la provincia. Esto pone en duda la gestión y respuesta de las autoridades en un momento crítico.
Las consecuencias de estas revelaciones son claras: una posible falta de coordinación, protocolos insuficientes y una gestión que no estuvo a la altura. La ciudadanía, que sufrió en primera persona, siente que se le pudo haber salvado más vidas si se hubieran actuado con mayor previsión y rapidez.
¿Qué puede hacer ahora la población? Informarse, exigir responsabilidades, y pedir que se revisen los protocolos. La transparencia en estos momentos es clave para recuperar la confianza y mejorar la respuesta ante futuras emergencias.
Es fundamental que las víctimas y sus familias reciban apoyo y que las autoridades aprendan de estos errores para evitar que algo así vuelva a suceder. La ciudadanía necesita certezas de que sus vidas y sus bienes están protegidos y que se actuarán con decisión en futuras crisis.