VALÈNCIA, 25 de octubre. En una jornada marcada por la indignación y la memoria, el centro de València fue escenario de una nueva demostración masiva este sábado por la tarde, la duocésima desde la tragedia. Los manifestantes exigieron la dimisión del presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, tras su controvertida gestión de la DANA ocurrida el 29 de octubre, que cobró la vida de 229 personas. Las consignas resonaron en las calles: "el president a Picassent", "Mazón culpable", "Mazón a prisión" y el rotundo "ni oblit ni perdó", reflejando la urgencia de un reclamo por justicia y memoria.
Al cumplirse casi un año de esta tragedia, la manifestación comenzó con la presencia de varios tractores y la participación de una muixeranga, que marcó el inicio de un acto pleno de simbolismo. La pancarta principal, que proclamaba "Mazón dimisión", fue seguida de otra que decía “I ara totes alcem la veu. Per qui ja no pot alcar-la”, como señalado por Rosa Álvarez, presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la DANA 29O. Este llamado a alzar la voz por quienes no pueden hacerlo es una misión esencial para las víctimas.
Los asistentes portaban carteles con mensajes contundentes como "Mazón culpable, Feijóo miserable" y "Visca València lliure de fang i d'eixos merdes". También se vieron muñecos representando a Mazón y la vicepresidenta Susana Camarero con manos ensangrentadas, reflejando la profunda frustración y dolor que sienten. Imágenes de seres queridos fallecidos acompañadas de lemas de "Justicia" insistían en que el recuerdo de las víctimas debe ser mantenido vivo. Las camisetas con "20:11 ni oblit ni perdó" recordaban el momento exacto en que se dio la alerta el día de la tragedia, un hito convertido en símbolo de lucha.
Mariló Gradolí, presidenta de la Asociación de Víctimas de la DANA, expresó su pesar en el arranque de la marcha, señalando que un año después aún permanecen en la búsqueda de la verdad sobre las acciones del presidente Mazón esa trágica tarde. "Pedimos justicia, tanto judicial como política y social, y recordamos que las víctimas no pueden descansar en paz mientras no se aclare lo sucedido", afirmó, insistiendo en la necesidad de rendir cuentas por parte del gobierno.
Gradolí no dudó en exigir responsabilidades políticas y sugirió que todo el Consell debería dimitir, dado que no han proporcionado la seguridad que la población valenciana necesita. "La memoria es también una forma de reivindicación", sostuvo, reafirmando el sentido de la manifestación como un espacio para recordar y para exigir cambios.
Rosa Álvarez, por su parte, remarcó la importancia de estos encuentros de protesta para mostrar el apoyo del pueblo y el rechazo al liderazgo de Mazón. "No reconocemos su legitimidad como presidente; su ausencia en un momento crítico lo deslegitima", añadió, demandando además cárcel para quien consideran responsable de tantas pérdidas. Mencionó que existe un "investigado y medio" en cuanto a las responsabilidades, haciendo referencia al presidente y a su inacción durante la tragedia.
Toñi García, quien sufrió la pérdida de su esposo y su hija a raíz de la DANA, enfatizó que su clamor por la dimisión de Mazón se basa en su falta de capacidad y su incesante abandono del pueblo en un momento de crisis. "La ciudadanía clama por su renuncia; no es posible que mantenga su cargo cuando más del 80% de los valencianos desean su salida", afirmó, recordando cómo el presidente se encontraba cenando en un restaurante de lujo mientras las aguas inundaban la ciudad, llegando tarde a un momento decisivo.
La marcha, convocada por más de 200 organizaciones cívicas, sociales y sindicales de la Comunidad Valenciana, además de las asociaciones de víctimas, comenzó en la plaza de San Agustín. A medida que los manifestantes avanzaban por las calles de la ciudad, su camino simbolizaba no solo un grito por justicia, sino también un acto de resistencia colectiva contra la impunidad.
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