¿Sabes por qué la vuelta al cole puede ser una cuesta empinada para tus hijos?
¿Dormir poco, saltarse el desayuno y abusar de las pantallas? Esos pequeños hábitos pueden hacer que la vuelta al cole sea más dura de lo que parece.
Los expertos advierten que estos factores afectan directamente a cómo los niños se adaptan a la rutina escolar. La atención, el estado de ánimo y la energía dependen mucho de cómo se preparen en casa en esas semanas previas.
Si los niños duermen mal, no rendirán igual en clase. La falta de sueño afecta su concentración y su estado emocional. Lo mismo pasa si no comen bien, ya que sin energía no pueden mantener la atención durante horas.
Por eso, los especialistas recomiendan empezar a recuperar las rutinas antes del comienzo de las clases: acostarse a la misma hora, evitar pantallas una hora antes de dormir y comer alimentos equilibrados.
Para los padres, esto significa que hay que poner en práctica estos cambios poco a poco. La clave está en la constancia y en involucrar a los niños en estos hábitos saludables, para que la adaptación sea más sencilla y menos estresante.
Ahora, si los niños muestran signos de nerviosismo extremo, rechazo a ir al colegio o molestias físicas persistentes, lo mejor es consultar con un profesional. La prevención y la atención temprana marcan la diferencia en un inicio de curso más positivo.