València invierte solo un 6% en transporte, pero sus viajeros aumentan un 24%
La EMT de València necesita urgentemente 20 millones de euros para mejorar su servicio y frenar su caída libre. Mientras tanto, los políticos siguen destinando fondos a lanzaderas para cruceristas, dejando a los vecinos sin refuerzos y sin alternativas.
Los datos oficiales muestran que, en los últimos años, la inversión en transporte ha subido solo un 6%, pero el número de viajeros ha crecido un 24%. Esto revela que el dinero no llega a donde más falta hace, causando retrasos, autobuses llenos y menos frecuencia, afectando directamente a quienes usan el transporte cada día.
El resultado es un servicio cada vez peor: autobuses que no dan abasto, retrasos largos, precios que suben y la eliminación de la gratuidad para menores de 30 años. La ciudad se ahoga en atascos y el transporte público se vuelve una opción cada vez más difícil y menos fiable.
Para los ciudadanos, esto significa menos comodidad, más tiempo perdido y una ciudad más contaminada por el aumento del uso del coche privado. Además, muchos vecinos temen que la situación empeore si no se toman medidas urgentes.
¿Qué pueden hacer ahora los afectados? Exigir a las autoridades que prioricen el transporte público, que inviertan de verdad en mejoras y que dejen de gastar en lanzaderas para turistas que no benefician a los residentes. La ciudad necesita una auténtica apuesta por un transporte fiable y accesible para todos.
Solo así, València podrá dejar atrás su mala racha y ofrecer un servicio que vuelva a ser motivo de orgullo y utilidad para sus habitantes.