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C. Valenciana 24 de Marzo de 2026 · 11:55h 3 min de lectura

Desarticulan banda familiar acusada de narcotráfico en Guardamar del Segura.

ALICANTE, 24 de marzo.

En una reciente operación, la Guardia Civil ha puesto bajo investigación a tres integrantes de una misma familia, dos hombres y una mujer, cuyas edades varían entre los 21 y 52 años, por su presunta implicación en una red criminal vinculada al tráfico de drogas en la localidad alicantina de Guardamar del Segura.

Las investigaciones comenzaron en diciembre, tras la identificación de un notable incremento en el uso y la posesión de cannabis en la zona. Ante esta situación, el Puesto Principal de la Benemérita se activó para rastrear el origen de estas sustancias y, así, lanzar la operación conocida como Senzu, según se comunicó oficialmente.

En una etapa inicial, los investigadores lograron señalar un establecimiento que se especializaba en la venta de productos derivados del cannabidiol (CBD) como el núcleo de esta actividad delictiva. Detrás de esta tienda, se encontraba una familia —un matrimonio y su hijo— que, según los agentes, presuntamente había creado un sistema que daba la apariencia de legalidad para eludir las regulaciones propias del sector.

La Guardia Civil ha afirmado que dentro del local existía un constante flujo de clientes que adquirían cogollos y resina de cannabis, presentados como artículos naturales y legales, lo que más tarde se revelaría como un engaño.

De acuerdo con la información proporcionada, el truco era doble: por un lado, se sospecha que introducían sustancias controladas en el mercado regulado, mientras que, por otro, generaban una falsa sensación de seguridad sanitaria entre los consumidores, quienes creían estar usando productos inofensivos. Sin embargo, muchos de estos productos contenían compuestos psicoactivos con el potencial de dañar la salud mental.

La red criminal también había implementado una estrategia digital sofisticada que incluía vídeos promocionales y campañas en redes sociales, contribuyendo a difundir la idea de que el consumo era “seguro” y “natural.” Este enfoque de marketing resultó en un incremento notable de las ventas, generando beneficios económicos significativos y consolidando un fraude que afecta a la salud pública.

El 16 de marzo, tras recopilar pruebas sobre la participación de los implicados, se realizó una inspección en el establecimiento. En dicha operación, los agentes incautaron 6,55 kilos de cogollos de marihuana, 815 gramos de resina, 128 cigarrillos de marihuana y más de 500 euros en efectivo.

Este operativo permitió retirar del mercado ilegal un total de 6.815 dosis ya preparadas para su distribución. También se interpusieron varias multas administrativas por la falta de una licencia de apertura válida y la documentación necesaria para operar, lo que llevó a los investigadores a cerrar temporalmente el negocio.

Como resultado de estas acciones, los tres familiares enfrentan cargos por delitos contra la salud pública relacionados con el tráfico de drogas y por pertenencia a un grupo criminal.

Un análisis preliminar de las sustancias incautadas ha revelado la presencia de derivados del cannabis y otros compuestos que están prohibidos en España debido a su peligrosidad y a sus efectos psicoactivos, así como los riesgos que representan para la salud mental, según recalcó la Guardia Civil. Las investigaciones, junto con las pruebas recogidas, han sido enviadas a la autoridad judicial correspondiente.

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