Así guarda L'ETNO los objetos 'heridos' por la dana: más de 100 piezas con cicatrices
L'ETNO guarda más de 100 objetos 'heridos' por la dana sin limpiar. Recuerdos de familias afectadas que forman ya parte del patrimonio valenciano.
Más de cien objetos rotos, cubiertos de barro y deformados por la dana de octubre de 2024 ya forman parte de una colección que guarda L'ETNO, el museo de la Diputació de València. Y no los limpian: los dejan tal cual, con sus roturas y sus manchas, como si fueran cicatrices.
Hablamos de una colección que no se puede ver en una sala. Las piezas están en los almacenes de reserva, cuidadas para que no se deterioren más y para poder estudiarlas en el futuro. Es una forma de museo muy diferente a lo habitual, donde lo normal es limpiar y restaurar cada objeto.
¿Y qué hay dentro? Objetos de la vida diaria: recuerdos íntimos, utensilios de casa, cosas del comercio de la zona e incluso material usado durante la emergencia. Entre los más simbólicos están instrumentos de la Banda Primitiva de Paiporta, uno de los municipios más golpeados por la riada, donde se registró el mayor número de víctimas mortales.
La colección empezó pocas semanas después de la tragedia, cuando nadie sabía aún hasta dónde iba a llegar el impacto. Desde entonces ha ido creciendo gracias a donaciones de vecinos que quieren que lo ocurrido no se olvide. Un caso llamativo es el de una familia de Pedralba, dedicada al vino desde hace generaciones, que ya sufrió la riada de 1957 y volvió a perderlo casi todo en 2024.
Para ti, como ciudadano de a pie, esto tiene un significado claro: casi todos conocemos a alguien que sufrió la dana. Cada objeto donado es una historia familiar que pasa a formar parte del patrimonio de todos los valencianos. Y el hecho de que se conserven los daños muestra que la catástrofe no se quiere maquillar.
Lo que viene ahora es que la colección siga creciendo y que el museo estudie cada pieza. L'ETNO sigue aceptando donaciones: si tienes un objeto vinculado a la dana, puedes proponerlo y una comisión decidirá si encaja. Si lo tuyo se perdió en el barro, guardar una pieza —o contar su historia— puede ser una forma de que no quede en el olvido.